volver índice capítulos página principal

1

PRÓLOGO

Orden Franciscana Seglar, vivir el Evangelio a la manera de Francisco de Asís

 

 

“…Evidentemente, Francisco fue un “revolucionario” constructivo en todo lo que se propuso. “Revolucionario, pero sin nihilismo, activo en el lugar más bullicioso de la cristiandad, la Italia central, entre Roma y la soledad del monte Alvernia…” (Jacq. Le Goff. P 5). En este sentido de renovación y de estar a la captura de los “signos de los tiempos”, sabemos muy bien cuál fue su intención al impulsar el laicado en ese principio del siglo XIII, sin caer en lo herético, al igual que sabemos lo que significó en otras dimensiones el mandato de “reparar la Iglesia” o de estructurar una vida religiosa nueva, no acomodándose a legislaciones pasadas…
…Pues bien, si damos un salto y nos situamos en nuestro tiempo, en el “aquí y ahora”, vemos que la OFS se ha renovado profundamente; y el primer intento de renovación auténtica que nos proporciona la OFS es depararnos una legislación nueva…
…El segundo elemento de cambio nos lo exigen los propios signos de los tiempos. Profundos, vertiginosos cambios que vienen impuestos por una nueva visión socio-cultural, antropológica y eclesial…
…Ya sé que vosotros no sois un instituto de vida consagrada, pero tenéis un carisma de 800 años de vigencia, plasmado hoy en una legislación formidable y actualizada conciliarmente. Por tanto, hay que tenerla delante de la vida constantemente y mirarse en ella para ver el rostro franciscano en nuestra vida…
            …El tercer indicador es la propia legislación de la OFS, que es un reclamo permanente para incitarnos al cambio… Hno. Egido OFM - capuchino en Jesús de Medinaceli”

“…Afirmar que el siglo XXI será en la Iglesia la era de los laicos, nada quita a la importancia del ministerio ordenado ni a la vida consagrada. Como no hay Eucaristía, y por tanto Iglesia, sin el sacerdocio sacramental, así tampoco puede haber “civilización del amor” ni santificación del corazón del mundo sin laicos que vivan la Iglesia como misterio de comunión misionera. En el siglo II la Carta a Diogneto afirmaba esta misma verdad: “Los cristianos desempeñan en el mundo la misma función que el alma en el cuerpo”…
…los laicos cristianos cumplen la misión de edificar la Iglesia llevando a la santidad a aquella porción de Iglesia que ellos mismos son; y, en esta santidad, la Iglesia encuentra la condición esencial para llevar a Cristo al mundo y el mundo a Cristo…
Los laicos franciscanos participan de la misión global de todo el pueblo de Dios, desde la particularidad de la propia condición secular… sin “huir” de las actividades seculares…
…En síntesis, los Franciscanos seglares no son otra cosa que laicos bautizados, consagrados al servicio del Evangelio según el carisma y el ejemplo de san Francisco. Más específicamente, y dado que su vocación no es una vocación genérica, es necesario recordar que, en la variedad de carismas con los que el Espíritu Santo a dotado a su Iglesia en vistas de la misión y santificación, ellos se saben llamados a vivir el Evangelio a la manera de Francisco de Asís y dotados de la gracia del Espíritu Santo en medida suficiente para responder plenamente a la propia vocación. Esta “modalidad” está descrita y codificada en los documentos normativos de la vida franciscana seglar, como la Regla, las Constituciones Generales y el Ritual…
…Los laicos franciscanos son…“Miembros vivos”…
…Están llamados a ser en el mundo “fermento de vida evangélica”…
…La primera está identificada en el servicio del Reino mediante la edificación de la Iglesia y la construcción de un mundo más fraterno y evangélico
…La segunda, enunciada implícitamente en referencia a la inspiración franciscana, está explicitada en la fraternidad. Los franciscanos seglares viven la misión de la Iglesia “como hermanos”, o “en fraternidad”, en donde el término “Fraternidad” quiere indicar la estructura-base de la vida franciscana en un determinado lugar…
…En definitiva, la misión de los laicos franciscanos consiste en el compromiso de “restaurar la Iglesia” según la propia condición seglar, trabajando en la Iglesia y con la Iglesia por un mundo en el que los hombres puedan vivir como hermanos, reconociéndose todos hijos del mismo Padre celestial y amándose entre ellos como Cristo los ha amado…
…Somos misioneros cuando mostramos al mundo que buscamos permitir a Dios liberarnos de la locura de llenar el vacío de nuestras vidas con el poder, el prestigio, la posesión…
San Francisco no predicó siempre con la palabra, pues en un principio sus “ideas radicales” disgustaban a los jefes religiosos, pero el Evangelio de Jesús no puede ser disimulado. Los Franciscanos seglares, desechado el temor de lo que puedan pensar de ellos sus vecinos y amigos, pueden cambiar la sociedad viviendo abiertamente los valores cristianos... Todos deben ser libres de poder elegir. No se puede forzar al amor…(Tomado del Manual para La Asistencia a la OFS y Jufra. Conferencia de Asistentes Generales OFS y desarrollado por Fray Antolín Mayo.)”

 

volver índice capítulos página principal