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CAPITULO II

      El franciscano seglar según su Regla y sus Constituciones Generales

 


El Evangelio se cita en el artículo.1 de las “Constituciones Generales”, en que los miembros de la Orden Franciscana Seglar “…movidos por el Espíritu Santo, se comprometen con la Profesión a vivir el Evangelio a la manera de San Francisco, en su estado seglar…”.

El artículo.8, en el apartado.1, de las “Constituciones Generales” reitera el Evangelio como forma de vida: “… a vivir el Evangelio según la espiritualidad franciscana” intentandoprofundizar, “…a la luz de la fe, los valores y las opciones de la vida evangélica…”

La regla 4 de la O.F.S. establece que “…los Franciscanos seglares dedíquense asiduamente a la lectura del Evangelio, pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio”.

El artículo.9, en el apartado.2, de las “Constituciones Generales”, reiterado en el artículo.44 con el epígrafe de formación permanente, indica que el franciscano seglar “…dedíquese a un estudio personal y frecuente del Evangelio y de las Sagradas Escrituras”, e insta a “…la Fraternidad y sus responsables…”, a promover “…el amor a la Palabra evangélica y ayuden a los hermanos a conocerla y a comprenderla, tal como lo proclama la Iglesia, con la ayuda del Espíritu Santo”.

El artículo.26, en el apartado.2, de las “Constituciones Generales” reseña al franciscano seglar como mensajero de alegría y de esperanza, en conformidad con el Evangelio,  y “…aminorar las múltiples angustias y el pesimismo...”, que son caldo de cultivo para la crisis de valores, “…preparando un futuro mejor”.

Los valores reflejados en el “Sermón de la Montaña”, se plasman en el artículo.15, en el apartado.1, de las “Constituciones Generales”, ya que los franciscanos seglares deben intentar “…vivir el espíritu de las Bienaventuranzas, y especialmente el espíritu de pobreza. La pobreza evangélica manifiesta la confianza en el Padre, activa la libertad interior y dispone para promover una mas justa distribución de las riquezas”.

Ante el “valor” de los bienes materiales y el consumismo, “los franciscanos seglares comprométanse en reducir las exigencias personales para poder compartir”, adoptando “ una posición firme contra el consumismo y contra las ideologías y las posturas que anteponen la riqueza a los valores humanos y religiosos y que permiten la explotación del hombre”, según el artículo.15, en el apartado.3, de las “Constituciones Generales”.

Dando “gracias a Dios por los bienes recibidos, usándolos como buenos administradores y no como dueños”, artículo.15, apartado.3, y “elijan en primer lugar el trato con los pobres y los marginados” y “colaboren en la erradicación de la marginación y de toda forma de pobreza”, artículo.19, apartado.2, construyendo un mundo más fraterno y evangélico, “con espíritu cristiano de servicio”, según se especifica en la regla 14 de la O.F.S.

La regla 11 de la O.F.S. indica que los “…los Franciscanos seglares han de buscar en el desapego y en el uso, una justa relación con los bienes terrenos, simplificando las propias exigencias materiales… así, en el espíritu de las ´Bienaventuranzas´, esfuércense en purificar el corazón de toda tendencia y deseo de posesión y de dominio”.
 
En el artículo.36, en el apartado.1, de las “Constituciones Generales” se dice que “…pueden ser de gran ayuda para el desarrollo espiritual y apostólico de la O.F.S. los hermanos que se comprometen con votos privados a vivir el espíritu de las Bienaventuranzas”.

La familia, con su enseñanza y ejemplo pilar fundamental, junto a la educación, de valores auténticos, es defendida en las “Constituciones Generales”.
El franciscano seglar como testimonio de fe, con su enseñanza y ejemplo “…en la vida de familia…” artículo.12, en el apartado.1., y “…mediante el trabajo y los bienes materiales deben proveer a la propia familia”,según se indica en el artículo.15, en el apartado.2.

El artículo.17, en el apartado.4, de las “Constituciones Generales”, dice que la “…función de santificar, que la Iglesia ejerce mediante la liturgia, la oración y las obras de penitencia y de caridad…”, antes de que el hermano franciscano la aporte a la Fraternidad, a la Iglesia local y a la sociedad, lleve su “…práctica primero en la propia familia”.

“Los franciscanos seglares consideran a su familia como el ámbito prioritario en el que viven su compromiso cristiano y la vocación franciscana; en ella concédanle tiempo a la oración, a la Palabra de Dios y a la catequesis cristiana…” ya que “…el amor de los esposos y la afirmación de la fidelidad son un profundo testimonio para la propia familia, la Iglesia y el mundo”, artículo.24, en el apartado.1, de las “Constituciones Generales”.

En el artículo.24, en el apartado.3, de las “Constituciones Generales”, se indica que “…los hermanos colaboren en los esfuerzos que se hacen en la Iglesia y en la sociedad para afirmar el valor de la fidelidad y el respeto a la vida y para dar respuesta a los problemas sociales de la familia”.

En el artículo.24, en el apartado.2 de las “Constituciones Generales”, nos a que  “…créense condiciones para el diálogo intergeneracional” y “favorézcanse la formación de grupos de matrimonios y de grupos de familias”.

La regla 17 de la O.F.S. dice que los miembros “…vivan en la propia familia el espíritu franciscano de paz, fidelidad y respeto a la vida, esforzándose en convertirlo en el signo de un mundo ya renovado en Cristo”, y los matrimonios den “…una educación cristiana, sencilla y abierta, atentos a la vocación de cada uno, recorran gozosamente con sus hijos su itinerario espiritual y humano”.

La educación en los valores auténticos, pilar fundamental junto a la familia, se plasma en las “Constituciones Generales”, como exigencia a los franciscanos seglares, tanto en su propia formación como su presencia activa en la Iglesia y en el mundo.

En el artículo.17, en el apartado.1, de las “Constituciones Generales”, se señala que “…los franciscanos seglares anuncian a Cristo con la vida y la palabra…” teniendo en cuenta que “…su apostolado preferente es el testimonio personal”.
En el mismo artículo.17, en su apartado.2, se recomienda que los franciscanos seglares “…colaboren en las catequesis de las comunidades eclesiales”.

La regla 6 indica que sus miembros “…háganse testigos e instrumentos de su misión entre los hombres, anunciando a Cristo con la vida y con la palabra”.

La educación también se plasma en el artículo.25 de las “Constituciones Generales”, “…convencidos de la necesidad de educar ´a los niños para que se abran a la comunidad… y adquieran conciencia de ser miembros vivos y activos del Pueblo de Dios´ y de la fascinación que Francisco puede ejercer sobre ellos, favorézcase la formación de grupos de niños…”

Siendo la familia y la educación, pilares fundamentales en la enseñanza de los valores, es el “AMOR” la base de todos los demás valores, ya que todos ellos son derivados del mismo.

El sentido y el valor del amor se reflejan en las “Constituciones Generales”, en su artículo.10 y también en la regla 10 de la O.F.S., porque sabiendo que “Dios es Amor”, el “Cristo pobre y crucificado”… “…es el ´libro´ en el que los hermanos, aprenden el porqué y el cómo vivir, amar y sufrir”.

 

El amor de los esposos se reseña en las “Constituciones Generales”, en su artículo.10, ya que “…su amor participa del amor que Cristo tiene a su Iglesia. El amor de los esposos y la afirmación del valor de la fidelidad son el profundo testimonio para la propia familia, la Iglesia y el mundo”. Esta afirmación recoge lo expresado en la regla 17 de la O.F.S.

El “AMOR”, la sustancia de los valores, se sustenta en la comunicación con Dios mediante el valor de la oración.

Oración que se puede dar “en todos los lugares y tiempos… sin embargo, los hermanos busquen tiempos de silencio y de recogimiento para dedicarlos exclusivamente a la oración”, artículo.14, apartado.5, de las “Constituciones Generales”.

La oración es el alma del ser y del obrar, como se indica en el artículo.12, en el apartado.3, de las “Constituciones Generales”, cuando se señala que “…los hermanos cultiven el trato filial de la oración… Traten de descubrir la presencia del Padre en su corazón, en la naturaleza y en la historia de los hombres, en la que se cumple su plan salvífico. La contemplación de tal misterio les moverá a colaborar en este designio de amor”.

En la regla 8 de la O.F.S. establece: “Como Jesucristo fue el verdadero adorador del Padre, del mismo modo los Franciscanos seglares hagan de la oración y de la contemplación el alma del propio ser y del propio obrar”.

María, “fue para San Francisco centro de indecible amor, y por él declarada Protectora y Abogada de su familia”, instando a que “los Franciscanos seglares den testimonio de su ardiente amor hacia Ella por la imitación de su disponibilidad incondicional, y en la efusión de una confiada y consciente oración”, recogido en la regla 9 de la O.F.S. 

Para alcanzar el “AMOR” mediante la oración, debemos participar de las fuentes de vida proporcionadas por los sacramentos, valores salvíficos, viviendo “…en espíritu de conversión permanente…”, frecuentando el sacramento de la Reconciliación y participando en la Eucaristía que “…es el centro de la vida de la Iglesia…”, según se reseña en el artículo.13, y en el artículo.14 de las “Constituciones Generales” y en las reglas 7 y 8 de la O.F.S.

Los franciscanos seglares, con su testimonio, tienen que transmitir la alegría de vivir, “un santo triste es un triste santo”.

Este valor de la alegría responsable, no alocada ni superficial, se reseña en el artículo.12 de las “Constituciones Generales”, donde delante de los hombres se de el testimonio de la fe “en la alegría y en el sufrimiento”,con rechazo del pesimismo.

Los franciscanos seglares como mensajeros de alegría y de esperanza “aun el dolor, Francisco experimentó la confianza y la alegría…así en conformidad con el Evangelio, los franciscanos seglares dan su sí a la esperanza y a la alegría de vivir y ofrecen su colaboración para aminorar las múltiples angustias y el pesimismo, preparando un futuro mejor”, artículo.26, en los apartados 1 y 2 de las “Constituciones Generales”.

En el mencionado artículo.26, apartado 2, se dice que dicha actitud se debe llevar a las Fraternidades donde “el ambiente de las reuniones sea acogedor y refleje la alegría”.
 
La regla 19 de la O.F.S. establece que los franciscanos seglares, “mensajeros de la perfecta alegría, esfuércense permanentemente en llevar a los demás el gozo y la esperanza”.

Ante el valor de la vida, en todas sus facetas desde su concepción hasta su muerte, hoy en día cuestionada, los franciscanos seglares deben colaborar “…en la promulgación de leyes y normas justas”, asumiendo con iniciativas valientes “…posiciones claras cuando el hombre es agredido en su dignidad por causa de cualquier forma de opresión o indiferencia”, y “ofrezcan su servicio fraterno a las víctimas de la injusticia”, ver artículo.22, apartados 1 y 2 de las “Constituciones Generales”.

El franciscano seglar con “renuncia al uso de la violencia, característica de los discípulos de Francisco, no significa renuncia a la acción” artículo.22, apartado 3 de las “Constituciones Generales”, y asumiendo “con serena firmeza, el riesgo de opciones valientes en la vida social”, artículo.12, en el apartado 2.

La regla 15 de la O.F.S. indica que los franciscanos seglares “estén presentes con el testimonio de su vida humana y también con iniciativas eficaces, tanto individuales como comunitarias, en la promoción de la justicia, particularmente en el ámbito de la vida pública, empeñándose en opciones concretas y coherentes con su fe”.
 
Se pide a los franciscano seglares que “…defiendan el respeto a la vida desde su concepción y en toda circunstancia, hasta la muerte…”, artículo.24, en el apartado.1, de las “Constituciones Generales”.

En estos momentos donde se pone como valor la eutanasia, hablando de ella como “muerte digna”, los franciscanos seglares “…aprendan a aceptar la enfermedad y las dificultades crecientes… en el progresivo desapego y en una apertura hacia la tierra prometida…para que ´la hermana muerte´ sea esperada como paso hacia el Padre y para que todos puedan prepararse con serenidad”, ver artículo.27, en los apartados 1 y 2 de las “Constituciones Generales”.

La regla 19 de la O.F.S. señala que los franciscanos seglares “insertos en la resurrección de Jesucristo, que da su verdadero sentido a la Hermana Muerta, tiendan con serenidad al encuentro definitivo con el Padre”.

El valor de la penitencia, en la que los hermanos de la O.F.S. “deben tratar de conocer, valorar y vivir las prácticas tradicionales entre los penitentes franciscanos, como el ayuno y la abstinencia, ateniéndose a las normas generales de la Iglesia”, artículo.13, apartado.3.

En sintonía con el valor de la ecología “siguiendo el ejemplo de San Francisco, Patrón de los ecologistas, promuevan activamente iniciativas para la salvaguarda de la creación, esforzándose para evitar la contaminación y la degradación de la naturaleza, y crear condiciones de vida y ambiente, que no sean una amenaza para el hombre”, artículo.18 en el apartado.4.

La regla 18 de la O.F.S. dice que los franciscanos seglares “sientan, además, respeto por las otras criaturas, animadas e inanimadas, que ´son portadoras de la significación del Altísimo´ y procuren con ahínco superar la tentación de explotación con el concepto franciscano de la fraternidad universal”.

El valor de la dignidad humana y de la hermandad entre los pueblos se recogen en el artículo.18, en los apartados 2 y 3 de las “Constituciones Generales”, donde se dice “…en los verdaderos fundamentos de la fraternidad universal… rechacen con firmeza toda forma de explotación, de discriminación, de marginación y toda actitud de indiferencia hacia los demás”, y “colaboren con los movimientos que promueven la hermandad entre los pueblos… y a trabajar por la libertad de todos los pueblos”.

La regla 13 de la O.F.S. recuerda que los franciscanos seglares “acojan a todos los hombres”, donde “el sentido de fraternidad les hará felices y dispuestos a identificarse con todos los hombres, especialmente con los más humildes, para los cuales se esforzarán en crear condiciones de vida dignas”.
Los franciscanos seglares deben tener en cuenta el valor de la obediencia y “con Jesús, obediente hasta la muerte, procuren conocer y cumplir la voluntad del Padre”, según queda reflejado en el apartado.1 del artículo.24 de las “Constituciones Generales”.
 
La regla 10 de la O.F.S. señala que “asociándose a la obediencia redentora de Jesús, que sometió su voluntad a la del Padre, cumplan fielmente las obligaciones propias de la condición de cada uno… y sigan a Cristo, pobre y crucificado, confesándolo aún en las dificultades y persecuciones”.

Los franciscanos seglares teniendo presentes el valor de la pureza, “amen y vivan la pureza de corazón, fuente de la verdadera fraternidad”, según indica el apartado.4 del artículo.15 de las “Constituciones Generales”.

El valor incuestionable de la Iglesia, con obediencia a su jerarquía, en la que se “acepten la ayuda que, en la Iglesia, se les ofrece para cumplir la voluntad del Padre por quienes están constituidos en autoridad”, ver artículo.18 apartado.2, debiendo “vivir como una realidad indivisible su pertenencia a la Iglesia y a la sociedad”, artículo.20 apartado.1, y “se les enseñará a amar a la Iglesia y a acoger su magisterio”, artículo.40 apartado.2.

Existe la actitud del “dinero fácil” en todas sus facetas, frente a ello existe el valor del trabajo, donde los franciscanos seglares “comprométanse en el cumplimiento de los deberes propios de su trabajo y en una adecuada preparación profesional”, artículo.20 apartado.2, “para San Francisco, el trabajo es un don y el trabajar es una gracia… y que toda forma de trabajo merece respeto”, comprometiéndose “para que todos tengan la posibilidad de trabajar y para que los medios de trabajo sean cada vez más humanos”, artículo.21 apartado.1 de las “Constituciones Generales”.

La regla 16 de la O.F.S. se expone que los franciscanos seglares “consideren el trabajo como don de Dios y como participación en la creación, redención y servicio de la comunidad humana”.

Ante las aptitudes hedonistas de “recreos” artificiosos, drogas, sexo, etc., o del despilfarro consumista, “los franciscanos seglares mantengan una equilibrada relación entre trabajo y reposo e interésense en la práctica de formas cualificadas de ocupación del tiempo libre”, ya que “el tiempo libre y el esparcimiento tienen su propio valor y son necesarios para el desarrollo de la persona”, artículo.21 apartado.2 de las “Constituciones Generales”.

La valor de la paz, hace que “los franciscanos seglares están llamados a ser portadores de paz… interesándose por la propuesta y la difusión de ideas y actitudes pacifistas; desarrollando iniciativas propias y colaborando… en las iniciativas del Papa, de las Iglesias particulares y de la Familia Franciscana” y “colaborando con los movimientos y con las instituciones que promueven la paz en el respeto de sus auténticos fundamentos”, artículo.23 apartado.1, y “vivir el espíritu franciscano de paz”, artículo.10 de las “Constituciones Generales”.

La regla 19 de la O.F.S. indica que los franciscanos seglares “como portadores de paz y conscientes de que la paz ha de construirse incesantemente, indaguen los caminos de la unidad y de la inteligencia fraterna mediante el diálogo, confiando en la presencia del germen divino, que hay en el hombre y en la fuerza transformadora del amor y del perdón”.

El valor de la tolerancia, que no significa relativismo, se extiende “siempre fieles a la propia identidad”, a su interrelación “con otros grupos eclesiales” y “acojan de buena gana a los que, sin pertenecer a la O.F.S., quieran compartir experiencias y actividades”, artículo.103 apartado.1, incluyendo “relaciones fraternas con asociaciones no católicas, que se inspiren en S. Francisco”, artículo.103 apartado.2 de las “Constituciones Generales”.


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